A la sociedad argentina:
Sobre lo sucedido el lunes 3/08/09 en la emisión nº490 de CQC:
Como ya es sabido, somos 2 estudiantes secundarios de la capital federal que manifestaron su asco ante el silencio atroz de las instituciones democráticas y los medios masivos de comunicación sobre el caso Luciano Arruga. Caso que refleja que con esta llamada democracia de mafias peronistas y políticos-empresarios millonarios, y un gobierno que ostenta una política defensora de los derechos humanos, no asegura los derechos humanos para los pobres, porque no los considera parte de la sociedad, sino que los cataloga y trata como basura que debe ser limpiada y removida para lograr un bonito paisaje. ¿Democracia es solo “elegir” gobernantes a través de un voto?
Refiriéndonos al suceso, queremos responder a una pregunta muy reiterada estos días: ¿fue válido el método? Nuestra respuesta es; sí. El objetivo fue, desde un principio, que se rompa el silencio, y el grito “Luciano Arruga” se escuchó, y se sigue escuchando aún hoy en variados medios de comunicación. El caso está sobre la mesa, y excede toda discusión subjetivo-ideológica. Con comprensión o no, 8 millones de ustedes esa noche, y otros tantos en los días sucesivos, escucharon el grito que surge del hartazgo y de la indignación. Y es un grito claramente político (no le tememos a esa palabra), es también un grito cargado de verdad. Es política porque es denuncia. Y tales verdades y denuncias abundan hoy en el país que dijo “Nunca Más”, de ellas cargamos el grito. El grito por los muertos en protestas sociales, por los muertos del gatillo fácil, por el maestro Fuentealba, por Bru, por Kosteki, por Santillán, por Bulacio, por los muertos del 20 de diciembre… El grito por la tercera desaparición de Julio López, quién fue desaparecido en la dictadura por primera vez, hace 3 años por segunda, y en el completo olvido de esta pasiva-televisiva sociedad, la vez tercera.
Todos ellos están en nuestra cabeza, por tal, están en nuestros actos, donde desde el primero hasta el último de los mencionados, desde el primero al último de los 30000, es reivindicado en las luchas populares. “La sangre de los caídos es rebelión”.
Somos pibes de 17 años y no pretendemos pintar la interrupción del programa CQC como nada más que lo que fue: un recurso desesperado para que los sin voz, recuperen su lugar en el proscenio de la pantalla hueca, en contexto relajado e hipócrita, para lograr instalar un nombre con contundencia y dejar, con suerte, algunas cabezas pensando en las palabras “desaparecido en democracia”. Sin embargo, creímos necesaria esta declaración porque no compramos la mentira de que cada vejación que sufre el pueblo es una isla, un hecho inconexo con todos los demás. Vemos, abrazamos, entendemos y asumimos a la realidad como un todo. La desaparición de Luciano Arruga nos muestra la existencia de un estado democrático, represivo y asesino, que trabaja silenciosamente. Nosotros elegimos asesinar el silencio, con las medidas que creemos necesarias. La acción en vez del discurso, y la solidaridad como forma de vida. Aclaramos, que no lo conocíamos a Luciano, que no somos ni familiares, ni éramos compañeros suyos, pero hoy si, somos compañeros de sus familiares y amigos, a quienes apoyamos incondicionalmente en esta búsqueda de justicia.
Reiteramos: somos pibes de 17 años. Parte de una juventud a la que vaciaron a medias. Porque los jóvenes hoy, no estamos perdidos. Estamos drogados, con espejismos de felicidad, con la tele. Con humo, mucho humo proveniente del escenario de algún ídolo que tiene club de fans, o de algún pipazo de base financiado por algún puntero amigo del comisario del barrio.
Pero también existen, como nosotros, los que nos drogamos con sentir, y escuchar la voz de los marginados, de los excluidos, los pobres. También existen, los que nos drogamos con la lucha, con el humo del piquete, nos drogamos con libros que hablan de socialismo, y una sociedad sin clases, sin opresores ni oprimidos, donde todos tengan paz, pan y trabajo, “darse” con eso en esta sociedad posmodernista modelo 2009, donde la derecha fascista nos moja la oreja, y la historia, junto con la memoria, parecen no haber existido nunca, es bastante peligroso. Encima, podemos tener un poco de lucidez y ver que estas drogas nos alejan abismalmente de nuestra compañera juventud, pues, entonces, retrocedemos, y les contamos en el colegio, donde es que anduvimos. Porque estuvimos ahí, en el piquete, en el desalojo, en la calle.... Y así vamos usando nuestras jóvenes vidas como un puente, para llevar la realidad de la lucha, de la opresión, de la dignidad, a la realidad de nuestros compañeros alienados, que compran personalidades envasadas, o tienen miedo de decir quiénes son, o van despertando y criticando, y se acercan con una odiosa sumisión al centro de estudiantes.
Los que quieran decir, que todo esto es política, que lo digan, pero que sostengan con sinceridad, donde es que están parados, y que cuenten como sueñan el mañana.
Los que quieran odiarnos por interrumpir un programa de televisión sosteniendo que no es la forma, que pongan en el “google”, “Corcovado- Chubut- terrorismo de estado”, y se enteren de otra impunidad ahogada en el silencio kilométrico de nuestra Argentina democrática.
A los que nos apoyaron en la medida, les decimos gracias, y les pedimos, que no aflojemos y gritemos por Luciano en los subtes, que escribamos las paredes (otro método inválido para romper el silencio) y que intervengamos, sin miedos, por él y por todxs.
Nosotros aprendimos una cosa de los palazos, los gases lacrimógenos, el silencio y la indiferencia: de la única manera que concebimos luchar, es con acción directa, sin tibieza, con contenido y hasta las últimas consecuencias. Así se lucha, y así se gana.
Fernando Franquet (36567185) y Tomás Martínez (36531144).
domingo, 16 de agosto de 2009
miércoles, 22 de julio de 2009
cita ilustrada





"Los Hobbits son un pueblo sencillo y muy antiguo, más numeroso en tiempos remotos que en la actualidad. Amaban la paz, la tranquilidad, y el cultivo de la buena tierra, y no había para ellos paraje mejor que un campo bien aprovechado y bien ordenado. No entienden ni entendían ni gustan de maquinarias más complicadas que una fragua, un molino de agua o un telar de mano, aunque fueron muy hábiles con toda clase de herramientas. En otros tiempos desconfiaban en general de la Gente Grande, como nos llaman, y ahora nos eluden con terror y es dificil encontrarlos. Tienen el oído agudo y la mirada penetrante, y aunque engordan fácilmente, y nunca se apresuran si no es necesario, se mueven con agilidad y destreza. Dominaron desde un principio el arte de desaparecer rápido y en silencio, cuando la Gente Grande con la que no querian tropezar se les acercaba casualmente, y han desarrollado este arte hasta el punto de que los Hombres puede parecerles verdadera magia. Pero los Hobbits jamás han estudiado magia de ninguna índole, y esas rápidas desapariciones se deben únicamente a una habilidad profesional, que la herencia, la práctica y una íntima amistad con la tierra han desarrollado tanto que es del todo inimitable para las razas más grandes y desmañadas."viernes, 17 de julio de 2009
Canción del silencio
Silencio, señores grandes
que despiertan los cuentos del parque,
ellos esperan las nuevas risas
en las treinta vueltas de una calesita
ellos esperan las nuevas risas
sobre la esperanza llamada sortija.
Silencio, señores grandes
que despiertan las leyendas
tal vez pintadas, o dibujadas
en el redondo borde de las plantas
tal vez pintadas, o dibujadas
en el vaivén solitario de una hamaca.
El silecio no es una palabra escrita sobre una pared,
es una canción solitaria por el viento
que no se detiene en el medio de un infierno.
Silencio, señores grandes
que despiertan las historias
adormecidas, en los parques
debajo de un tobogán o un banco gris
adormecidas en los parques
cobijadas por un copo de maiz
Silencio, señores grandes
que las dulces fábulas despiertan
ellas están acurrucadas
en el bostezo de una hormiga trasnochada
ellas estan acurrucadas
en el vientre de un mordisco de manzana.
El silencio no es una palabra escrita sobre una pared
es una canción solitaria por el viento
que no se detiene en el medio de un infierno.
que despiertan los cuentos del parque,
ellos esperan las nuevas risas
en las treinta vueltas de una calesita
ellos esperan las nuevas risas
sobre la esperanza llamada sortija.
Silencio, señores grandes
que despiertan las leyendas
tal vez pintadas, o dibujadas
en el redondo borde de las plantas
tal vez pintadas, o dibujadas
en el vaivén solitario de una hamaca.
El silecio no es una palabra escrita sobre una pared,
es una canción solitaria por el viento
que no se detiene en el medio de un infierno.
Silencio, señores grandes
que despiertan las historias
adormecidas, en los parques
debajo de un tobogán o un banco gris
adormecidas en los parques
cobijadas por un copo de maiz
Silencio, señores grandes
que las dulces fábulas despiertan
ellas están acurrucadas
en el bostezo de una hormiga trasnochada
ellas estan acurrucadas
en el vientre de un mordisco de manzana.
El silencio no es una palabra escrita sobre una pared
es una canción solitaria por el viento
que no se detiene en el medio de un infierno.
León Gieco
lunes, 6 de julio de 2009
América La Que No Se Doblega - Sandía
Hoy amanecí, y la pulpa fresca que el verano ofrece en cada fruto, era América Latina y su revolución de amor y fuego.
Me vi rodeado de jugo y hastío, de latidos apagados pero constantes como tambores de cuero y madera, lágrimas como sangre antigua, digna y poderosa, nudillos gastados de quienes hoy son majestuosos y ajados dueños de vastas extensiones de impotencia estéril que añora el color dorado del maíz. Bajo el sol quemante similar al de todos los días de la época, en medio de la transpiración que abre surcos en los rostros manchados. Vientos distintos, con arena, vientos con arena y tierra roja.
Me había pasado los días desde que mis rasgos eran gentiles buscando el alma de mi tierra en lugares equivocados, banderas de tela frágil, en rojos desteñibles, mentalidades licuadas más que sólidas y con una rotunda vara rectora en mi columna vertebral que forzaba mi vista en el horizonte nebuloso, distrayéndome del maíz que siempre pisé descalzo y supo incrustarse en mis pies.
Ahora que el mandoble del tiempo me ha surcado graves cicatrices en el rostro avejentado, descubro que el espíritu del grito que rompe el acero, la pluma que corta la cadena, y la risa que frena la plaga, estaba en cada rosa intenso de sandía, en los tomates solidarios, en las elementales leches, lista para ser ingerida por cada una de las personas que a mi lado pierden corbatas y relojes y adquieren suciedad y marcas de látigo en sus cuerpos cansados y encorvados.
¿Debo, entonces, esperanzarme? ¿La semilla de América La Que No Se Doblega, se iba a introducir en esa gente, iba a ser regada por leches y jugos antes cotidianos? ¿Será el paso que falta, para que el descontento absoluto y generalizado se vuelva acción, grito que despierta? Mi ilusión me obliga a pensar en los días ulteriores. ¿Qué pasaría...?
El correr de los años, del tiempo absolutamente teñido, desteñido y vuelto a teñir de rojo, nos demostró que además de dejarnos marcas en el rosto cortado y roto, deja gritos desgarradores. El grito queda trabado en la tráquea apretada de tantas voces que quieren salir, y cuando apenas logra a veces hacer vientito para que la campanilla de la boca se mueva, sale, en forma de silbido, una endeble frase que forzosamente escuchan solamente las orejas que están bien atentas. Es una suerte que el maíz haya sabido incrustarse tan bien en mis pies. Forman todos juntos los granos, una plantilla blancuzca que se encastra y no se engangrena, y me acostumbra a pisar fuerte.
La pulpa de la sandía alivia el dolor. Refresca y me dan ganas de tirarme sobre un montón, sobre un colchón rosado que me empape y después pararme y volver a tirarme porque, claro, refresca. Y que se me metan las semillas por los poros, porque me da la sensación de que cada una de ellas lleva la transpiración asquerosa y los escupitajos intencionados de todos los que hicieron que América latina no se doblegue. ¿Será el paso que falta, para que el descontento absoluto y generalizado se vuelva acción? ¿Debo, entonces, esperanzarme? América La Que No Se Doblega, prende ya sus almenaras. Y entre el fuego que arde llamados, brotan los jugos y las leches nativas de cuerpos cansados y encorvados. En sueños veo rodar una bola de saliva que crece y crece, y es cada vez más popular, participativa. Es saliva, es bola, es invención de muchos, y eso es lo más interesante. Es saliva e intención, es bola que rueda en una dirección, y va a caer justito en algunas cabezas que hacen lo posible por detenerla, y no lo logran porque la bola se deshace, y se hace lluvia que truena y aturde esas cabezas, que presienten un final ahogante. Por fin siento las ganas que tiene el pueblo de hacerle el amor a la vida, las siento palpitantes, y me contagian. Los jugos y las pulpas hacen de colchón y techo esponjoso al mismo tiempo, y permiten que no nos perdamos, y que nos organicemos. La tierra roja manchada por tantos hombres que derramaron su sangre, nos da de comer furia y luego hambre de liberación, que saciamos con furia para tener después, otra vez, hambre de liberación. La rabia es para nosotros la mejor fruta, hace germinar con más fuerza y velocidad las semillas plantadas en la tierra, y ahí sí, después de todo eso, cultivamos la revolución de amor y fuego. Y ahí sí, que alguien intente pararnos. Que se atrevan nomás. Total, nosotros ya somos lluvia de saliva, y tráquea despojada de atoramientos, somos trueno y fruta fresca, somos grito y pies enmaizados, somos espíritu y América.
Tomás Martinez y Aldana Martino
Me vi rodeado de jugo y hastío, de latidos apagados pero constantes como tambores de cuero y madera, lágrimas como sangre antigua, digna y poderosa, nudillos gastados de quienes hoy son majestuosos y ajados dueños de vastas extensiones de impotencia estéril que añora el color dorado del maíz. Bajo el sol quemante similar al de todos los días de la época, en medio de la transpiración que abre surcos en los rostros manchados. Vientos distintos, con arena, vientos con arena y tierra roja.
Me había pasado los días desde que mis rasgos eran gentiles buscando el alma de mi tierra en lugares equivocados, banderas de tela frágil, en rojos desteñibles, mentalidades licuadas más que sólidas y con una rotunda vara rectora en mi columna vertebral que forzaba mi vista en el horizonte nebuloso, distrayéndome del maíz que siempre pisé descalzo y supo incrustarse en mis pies.
Ahora que el mandoble del tiempo me ha surcado graves cicatrices en el rostro avejentado, descubro que el espíritu del grito que rompe el acero, la pluma que corta la cadena, y la risa que frena la plaga, estaba en cada rosa intenso de sandía, en los tomates solidarios, en las elementales leches, lista para ser ingerida por cada una de las personas que a mi lado pierden corbatas y relojes y adquieren suciedad y marcas de látigo en sus cuerpos cansados y encorvados.
¿Debo, entonces, esperanzarme? ¿La semilla de América La Que No Se Doblega, se iba a introducir en esa gente, iba a ser regada por leches y jugos antes cotidianos? ¿Será el paso que falta, para que el descontento absoluto y generalizado se vuelva acción, grito que despierta? Mi ilusión me obliga a pensar en los días ulteriores. ¿Qué pasaría...?
El correr de los años, del tiempo absolutamente teñido, desteñido y vuelto a teñir de rojo, nos demostró que además de dejarnos marcas en el rosto cortado y roto, deja gritos desgarradores. El grito queda trabado en la tráquea apretada de tantas voces que quieren salir, y cuando apenas logra a veces hacer vientito para que la campanilla de la boca se mueva, sale, en forma de silbido, una endeble frase que forzosamente escuchan solamente las orejas que están bien atentas. Es una suerte que el maíz haya sabido incrustarse tan bien en mis pies. Forman todos juntos los granos, una plantilla blancuzca que se encastra y no se engangrena, y me acostumbra a pisar fuerte.
La pulpa de la sandía alivia el dolor. Refresca y me dan ganas de tirarme sobre un montón, sobre un colchón rosado que me empape y después pararme y volver a tirarme porque, claro, refresca. Y que se me metan las semillas por los poros, porque me da la sensación de que cada una de ellas lleva la transpiración asquerosa y los escupitajos intencionados de todos los que hicieron que América latina no se doblegue. ¿Será el paso que falta, para que el descontento absoluto y generalizado se vuelva acción? ¿Debo, entonces, esperanzarme? América La Que No Se Doblega, prende ya sus almenaras. Y entre el fuego que arde llamados, brotan los jugos y las leches nativas de cuerpos cansados y encorvados. En sueños veo rodar una bola de saliva que crece y crece, y es cada vez más popular, participativa. Es saliva, es bola, es invención de muchos, y eso es lo más interesante. Es saliva e intención, es bola que rueda en una dirección, y va a caer justito en algunas cabezas que hacen lo posible por detenerla, y no lo logran porque la bola se deshace, y se hace lluvia que truena y aturde esas cabezas, que presienten un final ahogante. Por fin siento las ganas que tiene el pueblo de hacerle el amor a la vida, las siento palpitantes, y me contagian. Los jugos y las pulpas hacen de colchón y techo esponjoso al mismo tiempo, y permiten que no nos perdamos, y que nos organicemos. La tierra roja manchada por tantos hombres que derramaron su sangre, nos da de comer furia y luego hambre de liberación, que saciamos con furia para tener después, otra vez, hambre de liberación. La rabia es para nosotros la mejor fruta, hace germinar con más fuerza y velocidad las semillas plantadas en la tierra, y ahí sí, después de todo eso, cultivamos la revolución de amor y fuego. Y ahí sí, que alguien intente pararnos. Que se atrevan nomás. Total, nosotros ya somos lluvia de saliva, y tráquea despojada de atoramientos, somos trueno y fruta fresca, somos grito y pies enmaizados, somos espíritu y América.
Tomás Martinez y Aldana Martino
(por más que intente no puedo, juro que puedo, dejar de quererte cada día un poquito más, mi amigo)
sábado, 23 de mayo de 2009
martes, 12 de mayo de 2009
qué tiempos.
qué dificil que es la cuestión del tiempo-espacio. no filosóficamente, sí en la vida real.
quiero hacer mil cosas, y no llego. y se me enoja la gente porque no la puedo ver, y me pongo mal yo a veces. pero hago todas las cosas que estoy haciendo, y me pongo contenta otra vez. y pienso mucho, en cosas y en gente, sobre todo en gente.
me gustaría poder partirme en miles de pedacitos, y aprovechar el tiempo al máximo. después pienso, y me digo que no, que quien quiera enojarse, que se enoje. yo voy a encargarme de mantener las relaciones como pueda. tampoco es cuestión de estarse uno encima del otro todo el tiempo. se puede querer con un dos o tres kilómetros de distancia.
y el futuro? y sí, lo construímos. el de cada uno, y el de todos.
ooooootra vez la pregunta, cómo carajo se hace? quizás necesito organizarme un poco más. no quiero sin embargo, que todo se convierta en rutina. no está buena la rutina.
ni siquiera tiene demasiada cohesión esto que estoy escribiendo. es que hoy, yo no tengo demasiada cohesión.
hay más o menos 2 o 3 temas que me rondan la cabeza todo el tiempo. y los pienso mientras camino, de un lado a otro. o antes de dormirme. en los demás ratos, trato de disfrutar al máximo cada momento.
se me mezclan a veces las cosas. "mañana jueves, colegio, tengo que ir al normal a hablar, un reunion, iva" "uh, pero no tengo ganas de ir al iva, estoy cansada" "bueno, no importa voy igual, tengo que guardarme las faltas para los lunes, para la radio" "y cuando pienso dormir un poco más?" "dale, estoy siempre a punto de quedarme dormida en las clases de matematica, o fisica, o biología" "pero no en la de historia, qué curioso..." "después, el lunes, colegio otra vez, terminar cosas de la radio, ir a la radio, o ir al iva, acostarme tarde y despues levantarme temprano" "extraño a mi papá, hace como dos semanas que no charlo con él" "vamos! que hoy lo veo!" "y a mi hermano, cuándo lo veo? es dificil ese tema también, qué lejos vive" " tengo ganas de sentarme, y preguntarle a algunas personas cómo están, las noto mal, recalcarles que cuentan conmigo, por si, se olvidan" "y bueno, dejate de joder, la plenitud de la vida y vos preocupandote por el tiempo" "que se enoje quien quiera, está siempre la gente que te quiere, que te va a acompañar aunque te reclame unos 5 minutitos, y está toda esa gente que te acompaña! y le pasa lo mismo que a vos".
y el amor. qué dificil por favor! y el estudio y el crecimiento y la revolución.
a la mierda con el tiempo. me gusta ser joven.
quiero hacer mil cosas, y no llego. y se me enoja la gente porque no la puedo ver, y me pongo mal yo a veces. pero hago todas las cosas que estoy haciendo, y me pongo contenta otra vez. y pienso mucho, en cosas y en gente, sobre todo en gente.
me gustaría poder partirme en miles de pedacitos, y aprovechar el tiempo al máximo. después pienso, y me digo que no, que quien quiera enojarse, que se enoje. yo voy a encargarme de mantener las relaciones como pueda. tampoco es cuestión de estarse uno encima del otro todo el tiempo. se puede querer con un dos o tres kilómetros de distancia.
y el futuro? y sí, lo construímos. el de cada uno, y el de todos.
ooooootra vez la pregunta, cómo carajo se hace? quizás necesito organizarme un poco más. no quiero sin embargo, que todo se convierta en rutina. no está buena la rutina.
ni siquiera tiene demasiada cohesión esto que estoy escribiendo. es que hoy, yo no tengo demasiada cohesión.
hay más o menos 2 o 3 temas que me rondan la cabeza todo el tiempo. y los pienso mientras camino, de un lado a otro. o antes de dormirme. en los demás ratos, trato de disfrutar al máximo cada momento.
se me mezclan a veces las cosas. "mañana jueves, colegio, tengo que ir al normal a hablar, un reunion, iva" "uh, pero no tengo ganas de ir al iva, estoy cansada" "bueno, no importa voy igual, tengo que guardarme las faltas para los lunes, para la radio" "y cuando pienso dormir un poco más?" "dale, estoy siempre a punto de quedarme dormida en las clases de matematica, o fisica, o biología" "pero no en la de historia, qué curioso..." "después, el lunes, colegio otra vez, terminar cosas de la radio, ir a la radio, o ir al iva, acostarme tarde y despues levantarme temprano" "extraño a mi papá, hace como dos semanas que no charlo con él" "vamos! que hoy lo veo!" "y a mi hermano, cuándo lo veo? es dificil ese tema también, qué lejos vive" " tengo ganas de sentarme, y preguntarle a algunas personas cómo están, las noto mal, recalcarles que cuentan conmigo, por si, se olvidan" "y bueno, dejate de joder, la plenitud de la vida y vos preocupandote por el tiempo" "que se enoje quien quiera, está siempre la gente que te quiere, que te va a acompañar aunque te reclame unos 5 minutitos, y está toda esa gente que te acompaña! y le pasa lo mismo que a vos".
y el amor. qué dificil por favor! y el estudio y el crecimiento y la revolución.
a la mierda con el tiempo. me gusta ser joven.
sábado, 18 de abril de 2009
a tí te ofrecen
Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente un reloj, que los cumplas muy felices, y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con ancora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te ataras a la muñeca y pasearas contigo. Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo fragil y precario de tí mismo, algo que es tuyo, pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgandose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia a comparar tu reloj con los demas relojes. No te regalan un reloj, tu eres el regalado, a tí te ofrecen para el cumpleaños del reloj.
Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj.
Julio Cortázar.
Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj.
Julio Cortázar.
jueves, 12 de marzo de 2009
cancionero.
Cuando te despiertes cada día con el cuerpo de aire y ese olor... Olor a qué? Olor a renovación. Renovación de qué? De la sociedad. De vida. De qué vida? de la que llevamos. Unos dicen que aquí, otros dicen que allá.
No importa eso, basta con que lo digan. Y si lo dicen fuerte, mucho mejor todavía. Así tiemblan y tiemblan los enemigos. Tiembla el capital, en cuyo "ismo" vivimos esclavos. Esclavos de la plata, del oro, del cobre y hasta del alambre. Esclavos del tiempo, del espacio. De la vida que llevamos.
Tiembla. Porque sabemos de donde viene, y le decimos basta.
Que tiemble nomás. Tiemblan los que están en el borde del abismo, y se caen más rápido si los empujamos más manos. Y tiemblan de miedo si sienten más y más en su espalda, y el fusil social (cuyo "ismo" nos libera en cambio) en la sien. A la mierda se van.
(somos alquimistas de la gran revolución)
No importa eso, basta con que lo digan. Y si lo dicen fuerte, mucho mejor todavía. Así tiemblan y tiemblan los enemigos. Tiembla el capital, en cuyo "ismo" vivimos esclavos. Esclavos de la plata, del oro, del cobre y hasta del alambre. Esclavos del tiempo, del espacio. De la vida que llevamos.
Tiembla. Porque sabemos de donde viene, y le decimos basta.
Que tiemble nomás. Tiemblan los que están en el borde del abismo, y se caen más rápido si los empujamos más manos. Y tiemblan de miedo si sienten más y más en su espalda, y el fusil social (cuyo "ismo" nos libera en cambio) en la sien. A la mierda se van.
(somos alquimistas de la gran revolución)
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