tú me estás dando mala vida, yo pronto me voy a ESCAPAR.
sábado, 18 de abril de 2009
a tí te ofrecen
Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente un reloj, que los cumplas muy felices, y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con ancora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te ataras a la muñeca y pasearas contigo. Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo fragil y precario de tí mismo, algo que es tuyo, pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgandose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia a comparar tu reloj con los demas relojes. No te regalan un reloj, tu eres el regalado, a tí te ofrecen para el cumpleaños del reloj.
Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj.
Julio Cortázar.
Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj.
Julio Cortázar.
jueves, 12 de marzo de 2009
cancionero.
Cuando te despiertes cada día con el cuerpo de aire y ese olor... Olor a qué? Olor a renovación. Renovación de qué? De la sociedad. De vida. De qué vida? de la que llevamos. Unos dicen que aquí, otros dicen que allá.
No importa eso, basta con que lo digan. Y si lo dicen fuerte, mucho mejor todavía. Así tiemblan y tiemblan los enemigos. Tiembla el capital, en cuyo "ismo" vivimos esclavos. Esclavos de la plata, del oro, del cobre y hasta del alambre. Esclavos del tiempo, del espacio. De la vida que llevamos.
Tiembla. Porque sabemos de donde viene, y le decimos basta.
Que tiemble nomás. Tiemblan los que están en el borde del abismo, y se caen más rápido si los empujamos más manos. Y tiemblan de miedo si sienten más y más en su espalda, y el fusil social (cuyo "ismo" nos libera en cambio) en la sien. A la mierda se van.
(somos alquimistas de la gran revolución)
No importa eso, basta con que lo digan. Y si lo dicen fuerte, mucho mejor todavía. Así tiemblan y tiemblan los enemigos. Tiembla el capital, en cuyo "ismo" vivimos esclavos. Esclavos de la plata, del oro, del cobre y hasta del alambre. Esclavos del tiempo, del espacio. De la vida que llevamos.
Tiembla. Porque sabemos de donde viene, y le decimos basta.
Que tiemble nomás. Tiemblan los que están en el borde del abismo, y se caen más rápido si los empujamos más manos. Y tiemblan de miedo si sienten más y más en su espalda, y el fusil social (cuyo "ismo" nos libera en cambio) en la sien. A la mierda se van.
(somos alquimistas de la gran revolución)
sábado, 7 de marzo de 2009
jueves, 26 de febrero de 2009
lunes, 12 de enero de 2009
MIÉRCOLES 14 A LAS 16:00 HS. NOS CONCENTRAMOS EN LA EMBAJADA DE GRECIA, PARA DAR TODOS JUNTOS UN GRITO DE SOLIDARIDAD AL PUEBLO GRIEGO.
http://argentina.indymedia.org/news/2009/01/648630.php
(piola eso, peto)
http://argentina.indymedia.org/news/2009/01/648630.php
(piola eso, peto)
domingo, 11 de enero de 2009
De milagro no te vas. Estaba bien armada.
Igual casi te vas, una brisa que tumba.
Abrió una insospechada forma de mirar.
Nada que puedas ver, detrás de personajes
Igual casi te vas, una brisa que tumba.
Abrió una insospechada forma de mirar.
Nada que puedas ver, detrás de personajes
que te sirven de tapón. Y el terror casi te mata.
Es que hoy se ha revelado una premonición:
En un punto azul viajabas, solo, para siempre.
¿Quién lo trae, quién lo cura?
(y nadie quiere bailar)
(y nadie quiere bailar)
miércoles, 7 de enero de 2009
Instrucciones para subir una escalera
Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada hasta alturas sumamente variables. Agachándose y poniendo la mano izquierda en una de las partes verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se está en posesión momentánea de un peldaño o escalón. Cada uno de estos peldaños, formados como se ve por dos elementos, se situó un tanto más arriba y adelante que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquiera otra combinación producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero incapaces de trasladar de una planta baja a un primer piso.
Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos dejen de ver los peldaños inmediatamente superiores al que se pisa, y respirando lenta y regularmente. Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar llamaremos pie, se recoge la parte equivalente de la izquierda (también llamada pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en éste descansará el pie, y en el primero descansará el pie. (Los primeros peldaños son siempre los más difíciles, hasta adquirir la coordinación necesaria. La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie).
Llegando en esta forma al segundo peldaño, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera. Se sale de ella fácilmente, con un ligero golpe de talón que la fija en su sitio, del que no se moverá hasta el momento del descenso.
Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos dejen de ver los peldaños inmediatamente superiores al que se pisa, y respirando lenta y regularmente. Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar llamaremos pie, se recoge la parte equivalente de la izquierda (también llamada pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en éste descansará el pie, y en el primero descansará el pie. (Los primeros peldaños son siempre los más difíciles, hasta adquirir la coordinación necesaria. La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie).
Llegando en esta forma al segundo peldaño, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera. Se sale de ella fácilmente, con un ligero golpe de talón que la fija en su sitio, del que no se moverá hasta el momento del descenso.
Julio Cortázar. "Historias de Cronopios y Famas", (¡ahora es mío!)
(nadie, nadie se caiga!)
domingo, 4 de enero de 2009
palabras
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